Triunfa el amor en los Premis Nacionals de Gastronomía 2022

Tras conseguir hace año y medio la segunda estrella Michelin, Albert Sastregener, del restaurant Bo.Tic (Corçà), se alza con el Premi Nacional de Gastronomia 2022 en la gala que la Acadèmia Catalana de Gastronomia i Nutrició celebró este miércoles en el espacio Mas Marroch de los hermanos Roca, que dirigieron la cena. Elisabet Farrero, del restaurante El Ventador (Barruera, Lleida), se lleva el Premi Revelació.

La Academia Catalana de Gastronomía y Nutrición celebró este miércoles su gran gala anual con la concesión de los Premis Nacionals de Gastronomia 2022. Lo hizo en el espacio de eventos de los hermanos Roca –Mas Marroch-, quienes también dirigieron una cena que congregó a más de 300 profesionales y amigos en una noche de encuentros. Por la situación pandémica, la gala física volvía a celebrarse tras dos años de ausencia, y la recuperación y el sentimiento de reencuentro y familia se dejó notar en todos los parlamentos. También el amor, pues los tres premiados principales hicieron guiño especial a sus parejas, con ellos en el negocio de forma notable en el caso de los dos primeros.

Era el caso de Albert Sastregener, chef y propietario del restaurant Bo.Tic** de Corçà (Girona), quien sucedía a Jordi Vilà (Alkimia*, Barcelona) como Premi Nacional de Gastronomia, y de Elisabet Farrero, chef y propietaria del restaurante El Ventador de Barruera (Lleida), quien hacía lo propio con Rafel Muría (Quatre Molins*, Cornudella de Montsant, Tarragona) como Premio Revelación. También el de Joan Junyent, jefe de sala y propietario del restaurante Windsor de Barcelona, Premio Jefe de Sala 2022. Y seguro, pero de otra manera, de la guionista y directora de la premiada película Alcarràs, Carla Simón, Premio Especial de la Acadèmia.

 Y era amor, y así se evidenció en los discursos de los premiados, en el relato de sus situaciones profesionales cuando se presentaban. Sastregener reivindicó la figura de su mujer en el proyecto que iniciaron en 2007. Cristina Torrent ejerce de jefe de sala y sumiller, “la mitad de Bo.Tic”, restaurante que “cocina el Empordà”, la comarca donde se inscribe, y que suma dos estrellas Michelin desde la edición de 2020. Más amor y más cocina de territorio en el discurso y vida de Elisabet Farrero. Esta licenciada en Humanidades inició con su madre en su pequeño pueblo de la Vall de Boí (Lleida) El Ventador en 2012, proyecto al que se sumó Pierre Cosnard, la pareja de Farrero que conoció en un viaje por Canadá. Ambos están en cocina. “Gracias, Pierre”. Aplausos y amor.

 También guiñó a su pareja, aunque en este caso no trabajen juntos, Joan Junyent, joven “camarero, porque es lo que soy,” que fue creciendo en el oficio hasta erigirse en el jefe de sala y propietario de Windsor, una de las casas gastronómicas de Barcelona con mejor servicio de la capital. Y no lo hizo a su pareja pero si se notó amor, en este caso por su hijo y por la agricultora, en el discurso que leyó el productor de Alcarrás, Tono Folguera, en nombre de su directora, “en estos momentos dando a luz a su primer hijo”. “Me ha dicho que os agradezca el premio, y que sirva de reconocimiento a la labor de la agricultura de Lleida”. Más aplausos y más amor.

 Amor, abrazos y cultura, también periodística

 Más amor, en formato besos y abrazos, se había repartido en el cóctel de bienvenida desarrollado en los jardines de Mas Marroch. Allí, invitados y premiados se congratulaban por reencontrarse y empezaban a degustar la propuesta gastronómica que los hermanos Roca habían preparado. Entre carpaccios de manitas de cerdo con judías de Santa Pau o estrellas de mar de crustáceos, los chefs Sergio Torres, Carles Gaig, Carme Ruscalleda, Nandu Jubany, Joel Castanyé, Marc Gascons o Fina Puigdevall compartían saludos y enhorabuenas, y brindaban con el presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, quien se dejaba caer por la fiesta para reivindicar la gastronomía como “una parte esencial de la economía y de la cultura de Catalunya”.

Y cultural es el periodismo, en este caso gastronómico, faceta que este año la Acadèmia ha querido reconocer con el primer Premi Nèstor Luján que ha recibido el periodista e historiador Joan Esculies. El pasado 1 de marzo se celebró el centenario de Nèstor Luján, escritor, periodista y fundador de la Acadèmia Catalana de Gastronomia, “y no había mejor manera que honrarle y honrar a esta profesión que con un premio periodístico con su nombre”, explicaba el presidente de la institución, Carles Vilarrubí.

 Albert Sastregener

 Formado en la Escuela de Hostelería de Girona con Salvador Brugués o Joan Roca y en Espai Sucre de Barcelona, Albert Sastregener realizó estancias en Francia y Bélgica antes de seguir aprendiendo en Mas Pau d’Avinyonet de Puigventós, l’Aliança d’Anglès, l’ABaC de Barcelona, El Molí de l’Escala o en la Cuina de Can Pipes de Montràs, donde ejerció de jefe de cocina. En 2007 se cruza con Cristina Torrent, su mujer. Con 28 y 25 años, respectivamente, deciden abrir su propio restaurante, Bo.Tic, donde él ejerce de chef y ella de jefe de sala y sumiller. Su propuesta mereció una estrella Michelin cuando no hacía ni dos años que habían abierto. La segunda llegó en 2020, tres años después de haber cambiado de ubicación.

 Elisabet Farrero

 Elisabet Farrero es licenciada en Humanidades por la Universidad Pompeu Fabra. Al acabar sus estudios cursó un posgrado en Realización Documental y trabaja en Barcelona en el sector cultural. A los 25 años marcha en el Canadá a hacer un viaje de medio año donde conocerá su pareja personal y profesional, Pierre Cosnard. El 2012 vuelve a Barruera, su pueblo de la Vall de Boí y, junto a su madre, pone en marcha el proyecto de El Ventador, que empezó siendo un discreto local de vinos y tapas. Rápidamente, Farrero siente la necesidad de adentrarse más en el mundo de la gastronomía y propone un menú de mediodía y una carta. Al año de abrir se reencuentra con Pierre y juntos inician el proyecto del actual restaurante, de cocina del Pirineo con influencias asiáticas, fruto de la estadía que la chef realizó en Dos Palillos.

 Joan Junyent

 Junyent empezó a conocer el oficio de la sala en el Café Roy de su Sitges natal. De Sitges a Sant Pere de Ribes, al Gran Casino. Allí estuvo seis años, de 1991 a 1997, donde se enamoró del oficio y decidió formarse como Técnico Profesional en Restauración, especialidad sala, en la Escuela de Restauración y Hospedaje de Barcelona. Una formación que ampliaría posteriormente con los estudios de sumillería en la misma escuela. En 1997 entraba a la que hasta ahora ha sido su casa, el Windsor, donde ha ido promocionando, creciendo y mejorando hasta convertirse en jefe de sala y propietario.

Social Networks

Todas las marcas registradas son propiedad de la compañía respectiva o de Publinet Solutions. Se prohibe la reproducción total o parcial de cualquiera de los contenidos que aquí aparezca, así como su traducción a cuaquier idioma sin autorización escrita de su titular.