Boca Junior vs. River Play, Final de Finales por la Libertadores

Boca Juniors y River Plate jugarán en la final de la Copa Libertadores, en un duelo que el propio presidente de Argentina, Mauricio Macri, no quería que se hiciera realidad

El duelo entre Boca Juniors y River Plate no es un simple partido de fútbol. Es algo más, mucho más. Lo ha sido desde que ambos clubes nacieron en el barrio de la Boca de Buenos Aires hace ya más de 100 años, cultivando una rivalidad que trasciende el mundo del balón.

De allí que el Boca-River o River-Boca que definirá al campeón de la Copa Libertadores 2018 esté generando tanta expectativa en el mundo del fútbol.

"La final de todas las finales del fútbol", "El duelo del siglo", "El partido de todos los tiempos" o "El comienzo de la tercera guerra mundial" son algunos de los titulares y calificativos que ha recibido la versión internacional del Superclásico del fútbol argentino.

Es difícil pensar que haya habido otro partido de clubes de tanta importancia y con tanto morbo.

Ni en la final de la Champions entre Milán y Juventus de 2003, ni para el Der Klassiker entre Bayern Múnich y Borussia Dortmund en la final de 2013, ni el derbi madrileño entre el Atlético y el Real Madrid que se disputó en la final del año siguiente, se llegó a las expresiones apocalípticas para definir lo que estará en juego en los estadios de la Bombonera, primero, y luego en el Monumental en las próximas semanas.

Antecedentes

  • Boca Juniors ha ganado seis veces la Copa Libertadores. River Plate lo ha hecho tres veces.
  • El conjunto Xeneize también suma más victorias en los duelos directos entre ambos en la era profesional.
  • La banda Millonaria cuenta con más títulos de liga en Argentina.
  • River ha ganado los tres partidos que han disputado en 2018.

No beneficia a la final sudamericana el bochornoso espectáculo que hubo durante la épica remontada de River frente a Gremio en Brasil, donde fue necesario el despliegue de las fuerzas antidisturbios para proteger al árbitro uruguayo Andrés Cunha.

Tampoco podrán haber aficionados visitantes en ninguno de los dos encuentros, para evitar los ya característicos brotes de violencia que afectan al fútbol argentino.

Ni siquiera el presidente de Argentina, Mauricio Macri, quien estuvo al frente de Boca entre 1995 y 2007, fue partidario que se diera la tan esperada final.

"El que pierde va a tardar 20 años en recuperarse", expresó el mandatario antes de que se definieran la semifinales.

"Es una final que se juega mucho, demasiado. Sería mejor que uno de los dos que vaya a la final sea brasileño, al que le toque, pero así no tenemos esa final que nos quedamos de cama todos los hinchas de Boca y de River durante tres semanas", agregó.

Tal vez algún día se de un Barcelona-Real Madrid en un final de la Champions League. Pero hasta que eso no ocurra, sólo habrá un duelo que acaparará los temas de conversación tanto en Argentina como en muchas otras partes del mundo.

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