¿Cómo hacer pasta fresca?

La pasta es una de las comidas, más apetecidas que puedan existir. Realizada en casa es una tarea más sencilla de lo que parece, y el esfuerzo valdrá la pena. Esta es una comida que permite dar rienda suelta a la inspiración, creando rellenos y sabores que no son fáciles de encontrar en las tiendas.

¿Cómo hacer pasta fresca?

La receta básica de pasta de huevo no puede ser más sencilla. Para hacer dos raciones de pasta fresca se necesitan 200-220 gramos de harina de trigo de todo uso, dos huevos grandes y una pizca de sal. Con los ingredientes listos sólo hay que colocar la harina y la sal sobre la mesa de trabajo, hacer un hueco en el centro donde depositar los huevos y empezar a batir. Poco a poco el huevo irá cogiendo harina y tendremos que ir mezclando y amasando hasta obtener una masa homogénea.

A partir de aquí sólo queda dejar reposar la masa antes de estirar la masa lo más fina posible, cortar en la forma deseada, rellenándola o no, y dejar secar antes de cocer. Fácil ¿verdad? Lleva un pelín de tiempo, pero es algo divertido y merece la pena. Toda ocasión lo merece.

Además de una superficie de trabajo amplia y nuestras manos, hay dos utensilios básicos que se necesitan para hacer pasta fresca en casa: un rodillo y un cuchillo. Con ello podremos hacer laminas para lasaña, canelones, fetuccine, tagliatelle, tallarines, papardelle y muchos más.

En cuanto al rodillo, los hay de materiales diferentes. De acero inoxidable (nuestro favorito), de madera, de silicona y de polietileno. Cualquiera de ellos cumple la función de estirar la masa, pero cuanto más grande sea mucho mejor y práctico.

Los utensilios básicos están bien para empezar y comprobar si el mundo de la pasta fresca es lo nuestro. Si descubrimos que este es el caso lo más conveniente es barajar otro tipo de accesorios que nos ayuden en la manipulación de la masa, acortando el tiempo de elaboración y ofreciendo un resultado más profesional.

Además, el rodillo puede no ser una opción para todos. Se requieren fuerza y maña para su manejo y conseguir un resultado uniforme tiene su aquel. En este caso y en el anterior lo mejor es usar una máquina para pasta, ya sea manual o eléctrica.

Las máquinas manuales constan de un cuerpo principal con un rodillo para hacer láminas que luego nos servirán para hacer los distintos tipos de pasta. A la base se le pueden añadir diferentes accesorios. Los modelos más básicos son manuales y funcionan a manivela. Seguro que estáis familiarizados con ellas.

A algunos modelos se les puede acoplar un accesorio motor que ahorra mucho trabajo y esfuerzo físico. Los accesorios tienen que ser de la misma marca que la máquina para ser compatibles.

También hay máquinas eléctricas para pasta que realizan el trabajo completo: desde el amasado hasta el formado o cortado de la pasta. Hace tiempo probamos el modelo más compacto de Phillips y nos encantó que hace el trabajo sucio por nosotros, el poco espacio que ocupa, entre otras cosas.

Una vez lista y formada la pasta, el último paso del proceso es el secado. Las pastas rellenas se pueden dejar secar sobre una bandeja de horno o una tabla de madera, utensilios que todos tenemos en nuestras casas. Sin embargo, las pastas largas requieren de un secador a no ser que no importe llenar los respaldos de las sillas de espaguetis.

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