Lo Que No Deberías Consumir en un Buffet Libre

Un bufé libre no debería entrañar ningún peligro para el consumidor, es cierto que en verano es conveniente extremar las precauciones. “Con las altas temperaturas, los microorganismos presentes en los alimentos sobreviven más rápido, y en verano se dan las condiciones atmosféricas ideales para que esto ocurra”, explica María Merino, dietista-nutricionista.

Esto no significa que los bufés no sean seguros, sino que debemos fijarnos en algunos detalles antes de ocupar mesa en uno de ellos. “Hay que tener en cuenta las condiciones de refrigeración y limpieza, así como el buen estado de los materiales como utensilios, vitrinas y recipientes”, señala Mario Sánchez, tecnólogo de los alimentos.

Así pues, si tenemos dudas sobre las condiciones de un restaurante de bufé libre más vale evitar todos estos alimentos y optar por productos y cocciones más seguros.

Huevo
 
Si no está adecuadamente cocinado, el huevo “puede ser problemático si se mantiene a temperatura ambiente”, explica Sánchez, de manera que para nuestra tranquilidad es mejor evitarlo en los bufés. Esta máxima debemos aplicarla especialmente a las salsas elaboradas con huevo.

“Aunque una salsa tenga buen aspecto, no podemos guiarnos únicamente por la parte visual: para poder consumirla sin dudas debe estar correctamente refrigerada”. Aún así, pese a que las salsas se mantengan refrigeradas, hay que tener en cuenta que un bufé libre es un lugar frecuentado por muchas personas, que están abriendo y cerrando constantemente las neveras o retirando los botes de su lugar. Es recomendable optar por salsas que se presenten en envases cerrados de tamaño pequeño, que pasarán directamente de la nevera a nuestra mesa.

Pollo

En cuanto a las carnes, debemos ser especialmente cuidadosos con la de pollo, que conviene consumir siempre bien cocinado. “Es, junto con el huevo, el alimento que puede llegar a entrañar más riesgos en un bufé libre”, explica Sánchez. Algunas bacterias asociadas a la carne de pollo son la salmonella o el estafilococo, entre otras, que se desarrollan a partir de unos 37º.

Otra de ellas es la campylobacter, “una bacteria presente en el pollo más frecuente de lo que creemos si no está bien cocinado, entendiendo por un cocinado completo para matar bacterias entre 120 y 130º”, explica, por su parte, la coach nutricional Susana León.

Verduras crudas

Debemos fijarnos bien en el estado de lechugas, rúcula, escarolas, canónigos o cualquier otra base para ensaladas, pues es fácil que se pongan mustias si llevan mucho tiempo hechas, ya que el contacto con el exterior hace que se oxiden. “Es vital comprobar que la comida se encuentra bien protegida, en la medida de lo posible, con vitrinas y recipientes que garanticen su correcta conservación”, recomienda Sánchez.

Sushi

Más que el riesgo de toxoinfección, en el caso del sushi lo que debería despertar las señales de alarma es la calidad del producto que consumimos. “La legislación establece que el pescado crudo se debe congelar a -18º al menos durante 72 horas, y después debe mantenerse correctamente la cadena de frío”, explica León, lo que significa que en principio es un alimento seguro.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que “no es lo mismo un sushi elaborado para consumir al momento que el que se prepara para conservar o como take away, que es prácticamente un producto diferente”, explica Hideki Matsuhisha, chef del restaurante Koy Shunka, en Barcelona.

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