Tapabocas a la moda

Un elemento tan común hoy en día y con diferentes nombres según su cultura, cubrebocas en México, mascarilla en España, barbijo en Argentina o tapabocas en Colombia; en definitiva, un pedazo de tela que cubre nariz y boca.

Debe tener unas condiciones en cuanto a materiales y diseño y su uso masivo busca “combatir la propagación de la epidemia”.

Historia

Esta prenda comenzó a usarse de manera médica, según el investigador John L. Spooner en su texto Historia de las mascarillas quirúrgicas, a finales del siglo XIX. Fue a partir de 1906 cuando “varios investigadores confirmaron el valor de estas para proteger al usuario contra infecciones”, dice este autor.

No es la primera vez que se usan masivamente como medida de protección. En 1918, y por cuenta de la pandemia de la gripe española, “el uso de máscaras faciales en público se convirtió en obligatorio en suelo estadounidense por primera vez”.

De ahí en adelante su uso se convirtió en representativo para el personal del área de la salud, con excepciones como en Asia. Adriana Gómez Arias, consultora de moda, explica que en países como China, Japón y Corea del Sur se promueve su utilización desde hace mucho tiempo: “Es común ver a los orientales en cualquier lugar del mundo con tapabocas sencillos, con diseño y hasta customizados”.

Ellos lo hacen, como una manera de protección frente a una gripa o a la contaminación, “y se considera una especie de deber cívico usarlo cuando se está enfermo, para proteger a los demás, sin que sean las autoridades las que lo pidan”.

Tapabocas a la moda

Lo que se vive hoy con estos cubrebocas es global y además de los que usan los profesionales de la salud, se están confeccionando otros para la gente del común. Algunas marcas que los hacen le añaden labor social al donarlos, empresas de moda más pequeñas han visto en hacerlos una opción para sostenerse en medio de la crisis, “buscan mantener a sus empleados con trabajo”, indica Gómez.

Marcas como Ralph Lauren, Chanel, Christian Siriano y Prada usan sus talleres para producir artículos necesarios para el personal médico y donarlo, incluyendo tapabocas. Otras compañías más pequeñas confeccionan mascarillas y donan parte de su costo a causas sociales.

Personalización

Gómez considera que este será el nuevo accesorio imprescindible, “yo pensaría que durante un año y medio estas mascarillas serán parte fundamental de nuestro vestuario. Me preocupa es la súper oferta, no creo que haya caras para tantos tapabocas. Las marcas tendrán que repensar el tema y priorizar los beneficios sanitarios y el confort”.

Carlos Piedrahíta, asesor de imagen integral, detalla que estos cubrebocas sin duda cumplen funciones de protección, pero a su vez pueden convertirse en una prenda que comunique parte de la personalidad de quien los usa. “De repente, alguien más serio se conectará con una pieza plana en tonos neutros y a quien sea más extrovertido buscará estampados, metalizados y más. Tenemos una nueva oportunidad en el vestir para comunicarnos”.

Así como las gorras nacieron para cubrir la cabeza y proteger del sol y se convirtieron en piezas de moda, los tapabocas podrán seguir ese camino. Lo vital, indican las autoridades de salud, es recordar que se entienda hoy y siempre su función: prevenir la transmisión de los coronavirus humanos y otros virus de transmisión respiratoria.

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