La adorable Paulina de la Casa de las Flores

"Olvidé-cancelar-el-mariachi".

Si se sabe esta frase –y está sonriendo al leerla– seguramente usted también ha caído rendido ante el encanto de La casa de las flores, el último fenómeno de Netflix, y ante la voz de la deliciosa "Paulina de la Mora", una de sus protagonistas, quizás la más entrañable, tan descacharrante y adorable que le ha robado el show a la mismísima Verónica Castro.

La casa de las flores es la última sensación de Netflix y “Paulina de la Mora”, el personaje encarnado por la mexicana Cecilia Suárez, es lo más refrescante que se ha visto en las producciones latinoamericanas en muchos años.

Por si aún no la ha visto, La casa de las flores cuenta la historia de los De la Mora, una familia de la alta sociedad mexicana, de esas que salen en ¡Hola!, dedicada al negocio de la floristería, que ve su mundo derrumbarse cuando la amante del patriarca se suicida y los obliga a encargarse de su pequeña hija y de un cabaret animado por un desopilante cuarteto de transexuales.

La serie dirigida por Manolo Caro pone sobre el tapete asuntos como la transexualidad, el uso de la marihuana y el racismo, y lo hace de manera divertida, invitando a los espectadores a cuestionarse sus prejuicios y a preocuparse más por dar amor a los suyos y menos por el qué dirán.

Para cuando se anunció su estreno, el plato fuerte era Verónica Castro, las matriarca de los De la Mora, ya que se trataba de su regreso a las teleseries después de ocho años.

Pero al final de los 13 capítulos, quien se ha llevado las palmas de los críticos y de la audiencia ha sido Cecilia Suárez. Porque su "Paulina de la Mora" es lo más refrescante que se ha visto en las producciones latinoamericanas en muchos años. Por esa voz, ese tonito y esa len-ti-tud con la que dice las cosas. Por las cosas que dice (el guionista la adora). Y porque, a pesar de la rigidez de sus gestos, de esa apariencia casi conventual, resulta que es la más open mind de la familia, la más feminista y la que tiene más calle y, entonces, todo se vuelve tan extraño que uno no puede dejar de mirar.

Una carrera poco conocida

Casi desconocida, Cecilia Suárez (46) tiene una larga carrera en televisión, teatro y cine en México y los Estados Unidos, este último el país en el que estudió actuación a inicios de los noventa.

Sus primeros papeles llegaron en telenovelas como La casa del naranjo y Mi pequeña traviesa, experiencias que le hicieron darse cuenta de que ese era un mundo al que no quería dedicar su carrera.

Cecilia estaba construyendo una carrera en Hollywood, cuando decidió volver a México. Ella dice que una de las principales razones fue que la mayoría de papeles que le llegaban eran de mujeres con mucha carga sexual o delincuentes. "Esa perspectiva sobre quiénes éramos nosotras no me gustaba, así que nunca acepté papeles así", cuenta.

En su país nunca le faltó trabajo, pero ninguna de las cintas en las que actuó fue tan popular como para mostrar su talento en el resto de Latinoamérica y España.

... Hasta La casa de las flores.

Cecilia ha contado que no estaba previsto que la voz de "Paulina" fuera así de graciosa y que hacerla así se les ocurrió a ella y a Manolo Caro cuando ya habían grabado algunas escenas. "No sabíamos cómo iba a reaccionar la gente. Tuvimos la suerte de que la aceptaron".

Algunos medios han especulado que esa forma de hablar es causada por el consumo de Tafil, una de las marcas comerciales del alprazolam, a la que "Paulina" hace referencia en uno de los episodios.

Sea como fuere, esa voz –como las flores, los tonos pastel y el cancionero pop mexicano– es una de las señas de identidad de la serie. Se ha vuelto tan popular que ahora, cuando la gente se la encuentra en la calle, le pide a Cecilia que haga la voz de "Paulina". Ella dice que por políticas de Netflix no puede hacerlo y aunque suena a excusa, quizás sea mejor así.

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